Importancia del aislamiento térmico y acústico en las construcciones

Publicado en 16/11/2022 por Malvina

En el ámbito de la construcción, el aislamiento (tanto térmico como acústico) es un tema cada vez más relevante y al que se le presta más atención. Hace unas décadas apenas se tenía en cuenta, lo que daba lugar a viviendas y estructuras inadecuadas tanto térmica como acústicamente.

aislamiento térmico y acústico

Sin embargo, el aislamiento es ahora un componente de todas las formas de diseño, construcción y rehabilitación de edificios e incluso, es uno de los principales aspectos que hacen avanzar el cambio hacia la sostenibilidad y la eficiencia en la construcción. La normativa española sobre aislamiento térmico y acústico era bastante débil hasta los años 80, lo que provocaba la construcción de viviendas y estructuras con un aislamiento inadecuado o inexistente en sus fachadas.

Desde entonces, la normativa ha endurecido los criterios de aislamiento, lo que ha acelerado el desarrollo de nuevas y más eficientes soluciones que se han implantado en las estructuras más recientes. Esto confiere muchos beneficios como ahorro de energía porque no hay fugas de los sistemas de climatización y se evita la reverberación, eco o rebote de los sonidos en las paredes que causa molestias y ruidos adicionales.

Ventajas del aislamiento térmico y acústico

En la actualidad los materiales usados para el aislamiento logran un doble propósito: que no se escape el frío y el calor y que el ruido no entre ni salga de las habitaciones. Estos son los beneficios:

Mejora el ambiente y calidad de vida

Al aislar térmica y acústicamente se mejora la calidad de vida y los ambientes en los cuales se desenvuelven las personas.

Esto debido a que se mantiene una temperatura constante tanto en verano como en invierno. En este sentido, los espacios no se ven afectados por bruscos cambios climáticos, sino que son garantía de ambientes agradables con una temperatura ideal que ronda los 22 grados centígrados.

Ahorro de energía

Los espacios que se aíslan suelen estar pensados para que los sistemas de climatización se mantengan estables y sus termostatos no varíen. En consecuencia, no requieren subidones de energía para arrancar, sino que trabajan a un amperaje constante.

Esto es el ahorro energético y representa una de las grandes ventajas que se derivan de instalar materiales para el aislamiento térmico, muchos de los cuales también aíslan del ruido, lo cual es un plus de prestaciones, ya que se consiguen ambientes más confortables.

El hecho de reducir en un 80% el ruido externo (sobre todo el las grandes urbes) y otro tanto de gasto energético es algo considerable para la tranquilidad mental y económica de las familias.

Sostenibilidad

Cuando se eleva la eficiencia energética de una construcción, se reduce, al mismo tiempo, el uso de energía, lo cual incrementa la sostenibilidad.

Las construcciones ineficientes desde el punto de vista energético que pierden aire acondicionado o calefacción por fisuras de ventanas o puentes energéticos consumen entre un 50% y un 80% más que las que tienen aislamiento térmico.

El motivo es que al escaparse el aire frío o caliente, las instalaciones tienen que trabajar más para mantener los espacios climatizados y los recursos energéticos del planeta se ven mermados.

Menos enfermedades

Cuando se mejora la calidad del aire interior, se reducen las posibilidades de proliferación de bacterias, hongos o virus y consecuentes enfermedades que se dan en los cambios de estación.

El moho (uno de los aspectos más nefasto que pueden generarse en las construcciones) se produce por la condensación del aire en los ambientes y es un elemento negativo. Muchas enfermedades (incluso mortales) están asociadas a este tipo de hongo.

Beneficios inmediatos

Una vez culminada la instalación del aislamiento térmico y acústico empezarán a notarse inmediatamente los beneficios.

En primer lugar, la reducción drástica de los costes de gas y/o electricidad. En segundo lugar, no habrá más vecinos molestos o ruido del tráfico rodado.