Elogios para nuestros niños – ¿Cómo hacerlo de manera positiva?

Publicado en 15/12/2020 por Alejo

Cuando se habla de elogios para los niños, no se trata solo de decirles que son maravillosos. Muchas veces pensamos que los elogios hacia nuestros hijos son solo palabras de aliento para aumentar su autoestima. Por supuesto que esto ayudara a su autoestima y a la confianza en si mismo. Sin embargo los elogios también son una manera muy eficaz de enseñarles el tipo de comportamiento que es aceptable. Al usar elogios, le estás enseñando a tu hijo cómo pensar y hablar de manera positiva de si mismo. También le ayudas a aprender a reconocer cuando le va bien y a sentirse orgulloso de sí mismo así como no sentirse desanimado cuando las cosas no le salen como el quiere y que valore su propio esfuerzo. 

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Cómo elogiar a los niños

La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) publicó un informe sobre las reacciones de un grupo de estudiantes de quinto grado con la resolución de problemas matemáticos. Pues bien, algunos de estos niños recibieron elogios por su intelecto. Mientras que otros niños recibieron elogios por su gran esfuerzo. Los investigadores descubrieron que, elogiar a los niños por su inteligencia les hacía mucho más daño que bien. Esto debido que no lo hace no ser capaces de manejar adecuadamente el fracaso. Los niños que recibieron elogios por sus esfuerzos, parecían ser mucho más resistentes y persistentes. Con esto queremos decir que, no se debe elogiar a los niños por los resultados, sino por el proceso y su actitud positiva. Es por eso que realmente es importante tratar de elogiar a los niños desde muy temprana edad. Pero sin centrarse en el resultado sino en el proceso.

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Por ejemplo, si a tu pequeño le encanta ayudarte a cuidar al perro, pero a veces riega todo al querer llevarle agua, entonces le podrías decir “sé que es difícil cargar el cuenco de agua del perro sin derramarlo, pero me encanta cómo lo estás intentando”. Si tu niño pequeño está en clases de futbol y te encuentras con él, le puedes decir “me gusta la forma en que sigues la pelota por el campo”. Fíjate que, en estos dos ejemplos se está elogiando el esfuerzo, lo cual puede conducir al éxito. Cuando haces estos tipos de elogios puede tener beneficiosos muy buenos para tu hijo. Incluso si el resultado no es el ideal. Ten presente que, también es bueno para ellos que le dejemos fallar. Sin embargo, hay algunos padres que recurren de sus habilidades para resolver todo lo que los niños podrían hacer por sí mismos.

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Da elogios con propósito

Muchas veces, como ya mencionamos, creemos que solo estamos reforzando el autoestima de nuestros hijos al decir constantemente que son increíbles. Pero diversas investigaciones han demostrado lo contrario. Los elogios excesivos hacen que los niños tengan menos confianza en si mismos. Que sean menos resistentes y que tengan menos probabilidades de asumir nuevos desafíos. Incluso, pueden transformar a los niños en adictos a los elogios para buscar la validación continua de los demás en vez de ser capaces de encontrarla dentro de sí mismos. En vez de hacer tantas declaraciones como eres tan inteligente, estás haciendo un fantástico trabajo, y demás, mejor céntrate en el esfuerzo, la mejora y la persistencia de tus niños. Sin duda alguna, esto traerá como resultado el que se esfuercen mucho más, estableciendo metas metas, asumieron más riesgos.

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Y por supuesto les enseñaran a estar abiertos a cometer errores y hasta serán capaces de evaluar su propio trabajo. Ciertamente, no hay un manual para los padres. Y todo los elogios que le damos a nuestros hijos son con las mejores intenciones. Pero debemos tomar en cuenta algunos consejos de expertos para hacerlo de manera adecuada y que no les afecte en un futuro. En realidad no queremos que nuestros hijos comiencen a necesitar e incluso depender de los elogios para sentirse motivados. Una persona adicta a los elogios, bien sea niños o adultos, depende de estos para sentirse seguro de sus habilidades y capacidades. Así que, a medida que un niño va creciendo necesitará recurrir a un grupo de compañeros en busca de aprobación. Y obviamente ningún padre quiere eso para su hijo.

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Reconoce sus esfuerzos

Los padres que hacen elogios al esfuerzo y la perseverancia de sus hijos, están reforzando su resistencia y capacidad de reacción. Según algunas investigaciones, los niños y jóvenes que, son capaces de recuperarse después de un fracaso, tienen más probabilidades de tener una vida feliz y productiva. De hecho, la determinación es un indicador de éxito futuro mucho más preciso que la misma inteligencia o talento. Por eso es tan importante que los padres se centren mucho menos en los resultados y mucho más en el proceso. La mayoría de los padres, comentan sobre la tarea de su hijo pero solo cuando está terminada.

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Pero no dicen nada acerca del tiempo o el esfuerzo que hijo para lograr terminar su tarea. Pues bien, para fomentar el esfuerzo sobre el resultado, los padres deberíamos de tener en cuenta lo siguientes aspectos. Debemos reconocer el trabajo duro y su esfuerzo. Conecta la mejora con el esfuerzo. Por ejemplo, si esta en clases de futbol coméntale “tu porcentaje de tiros libres es mucho más alto esta temporada, tu práctica diaria ha valido la pena”. Celebremos el aprendizaje, no los premios. Es fundamental que aprendamos a reconocer especialmente los esfuerzos de nuestros hijos por trabajar duro para lograr una meta.

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No etiquetes sus logros

La mayoría de los padres toman un atajo al solo etiquetar los logros o habilidades de sus hijos diciendo simplemente que son asombrosos, perfectos, hermosos y demás. Esto es nocivo para los niños aunque cueste creerlo. En realidad esto conlleva, y nuevamente lo repetimos, a la adicción de elogios para buscar aprobación y sentirse bien. Para los niños que son adictos a los elogios, las actividades como pintar o jugar futbol, nunca es tan placentera como escuchar las felicitaciones cuando terminan lo que hacen. Así que la próxima vez que tu hijo te pregunte ¿Cómo me fue en el partido de futbol? Trata de no responder a esa pregunta.

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En su lugar podrías pedirle de muy buenas maneras que analice su desempeño. Pregúntale ¿Cómo crees que te fue en el partido de hoy? O ¿Cuáles crees que fueron tus fortalezas o debilidades? Seguramente habrás escuchado alguna vez la frase “menos es más”. Pues bien, aquí también se debe tomar en cuenta. Hay muchos empleadores que se quejan de que los jóvenes trabajadores requieren demasiados elogios, demasiados agarres de la mano para sentir que lo están haciendo bien. Algunos psicólogos dicen que, estos jóvenes recibieron demasiados elogios de los padres mientras crecían, por lo que ahora esperan recibir lo mismo de sus jefes.

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No exageres los elogios

Si elogias demasiado a tu hijo puede que pierdas credibilidad. Si todo el tiempo le estás diciendo “buen trabajo o que bonito lo que hiciste” llegará el momento que las palabras no signifiquen nada. Cuando lo elogies, trata de ser específico. Por ejemplo, podrías decirle “me gusta la manera en que coloreaste cada rincón de esta imagen”. Con elogios así, le darán a tu hijo la idea del por qué lo estas alabando. Solo ten presente que tampoco es que debas elogiarlo por absolutamente todo lo que hace. Tampoco deberías de utilizar frases como “eres el mejor, eres el más inteligente, eres el niño más maravilloso”.

Con esto solo estarás preparando a tu hijo a una eventual decepción. Los expertos aseguran que, los elogios excesivos y extremos, pueden hacer que los niños se sientan presionados para actuar. Por lo que sentirán la necesidad de buscar la aprobación de los demás por todo lo que hagan. Pero si ofreces estímulos frecuentes y guarda los elogios para cuando realmente cuente, tu hijo será mucho más resistente y seguro de sí mismo gracias a ello.

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Asígnales tareas

Los niños desarrollan confianza en sí mismos cuando se les asignan responsabilidades en la casa. Esto los hace sentir importantes cuando hacen tareas que también ayudan a su familia. Por ejemplo, les puedes asignar que mantengas sus juguetes recogidos, que ayuden a botar la basura, entre otras cosas. De igual manera, asignarles tareas y responsabilidades a los niños les crea un sentido de pertenencia. Además esto también les beneficiará a los jóvenes del futuro. Algo en que también los beneficiará es en que den cuenta que no son solo ellos. Sino que es parte de una familia o de un lugar de trabajo.

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Mantén contacto visual

La manera en que elogias a tu hijo es tan importante, y puede que hasta mucho más, que las palabras que utilizas. Los elogios deben ser con un tono cálido y cariñoso, y por supuesto, hacer contacto visual. Considera también que en cuanto sea posible hagas este contacto visual colocándote a su nivel, cara a cara. Esta interacción aumenta la confianza de un niño. Por supuesto que se puede elogiar a los niños de diferentes edades por diferentes cosas. Puedes elogiar a un niño pequeño por compartir o por dejar el parque cuando se le pide. De igual manera puedes elogiar a un preadolescente por llegar a casa a la hora acordada o también por comenzar la tarea sin que se lo recuerden.

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Elige las palabras con sabiduría

Obviamente, el lenguaje que se utiliza no solo con los niños, sino con todas las personas, sin excepción, debe ser apropiado. Por lo que, cuando se trata de elogios para tu hijo en desarrollo es fundamental un lenguaje apropiado. Utiliza palabras que reflejen tu experiencia, comprensión y empatía. Por ejemplo, a todo niño le gusta tratar de vestirse solo. Así que, cuando tu pequeño se intente poner las medias solo, no le quites las ganas. Solo dile, “es bueno que intentes ponerte las medias como una niño grande, pero puedo ayudarte con eso y luego tu solo te pones las botas”.

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Hazlo por el bien de ellos

Muchas veces los padres ven a sus hijos como extensiones de ellos mismos. Algunas veces los padres afirman los logros de sus hijos como propios. Y también perciben sus fallas como un error personal. Pero esto por supuesto no esta bien. Los padres deben ser personas seguras y conscientes de sí mismos para ver a sus hijos como seres humanos completamente separados de ellos. Así que tratemos de concentrarnos en los sentimientos de nuestros hijos y no en los nuestros. En vez de decirle “estoy orgulloso de ti” dile “debes sentirte orgulloso por lo que lograste”. Pregúntale por su aprendizaje y no por las calificaciones. Es mucho más gratificante que le preguntes si le gustó la clase de matemáticas y que aprendió, a que le preguntes que calificación obtuvo por una tarea.

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Recompensas

Muchas veces los padres ofrecen recompensas para hacer que sus hijos hagan lo que se les pide. Esto en realidad no es muy recomendable, pero lo que si se podría hacer es recompensarlos de manera diferente. A veces es mucho más fácil ver el mal comportamiento de un niño que cuando se comporta bien. Cuando tu hijo haya hecho o se haya comportado bien, como recompensa, por ejemplo, puedes dejar que elija qué hay para merendar o para cenar. Ciertamente, puedes cambiar el comportamiento difícil de tu hijo por uno más adecuado con ayuda de los elogios y las recompensas de vez en cuando. Lo primero es estar pendiente de los momentos en que tu pequeño se comporte de manera positiva o si hace algún esfuerzo por realizar algo.

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Cuando te des cuenta de esto, entonces dile específicamente lo que te gusto. Pero cuando ya comiences a observar que se está volviendo habitual su buen comportamiento y los elogios, entonces trata de disminuir las recompensas. No debes abusar de estas ya que también podrían ser perjudiciales para tu hijo. Dale a tu hijo palabras de aliento todos los días. Recuerda que las pequeñas cosas o detalles se pueden acumular y tener un efecto positivo en tu pequeño. También puedes aplicar formas no verbales de elogiar o animar a tu hijo. Por ejemplo un pulgar hacia arriba, una sonrisa. O chocar los cinco pueden ser formas para demostrarle a tu hijo que su comportamiento o esfuerzo es bueno.

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