Cinco diseños fascinantes que no llegaron a ver la luz

Publicado en 30/04/2021 por Alejo

diseños impresionantes

Fotografía de Markus Winkler en Unsplash

En la vida, a menudo nos preguntamos «¿Qué hubiera pasado si…?». Quizá no estuvimos a la altura en la entrevista para el puesto de trabajo de nuestros sueños o quizá no declaramos nuestro amor a quien podría haberse convertido en nuestra media naranja. «¿Qué hubiera pasado si…?» es una pregunta que nos persigue a todas las personas.

Y lo mismo podemos decir de los diseñadores e inventores. Muchos tienen cientos de ideas a lo largo de su carrera, por lo que es normal que algún que otro invento especial no acabe pasando el filtro y se quede en agua de borrajas. La oficina de patentes de los Estados Unidos recibe miles de peticiones cada año, y muchas de ellas acaban siendo diamantes por descubrir.

En este artículo presentamos cinco diseños alucinantes que obtuvieron una patente estadounidense, pero que nunca llegaron a la fase de producción, lo que muy probablemente provocó que sus creadores se preguntaran «¿Qué hubiera pasado si…?».

Una mesa ponible

Más de una vez nos ha pasado que caminamos por la calle con un café en la mano y necesitamos apoyarlo en algún sitio para atender el teléfono. O quizá no, porque siempre hay un banco o una repisa a mano.

La mesa ponible resolvería de golpe este pequeño problema: basta con tenerla atada al cuello mientras se camina y desplegarla en caso necesario. Cuando hayamos acabado de usarla, solo tendríamos que plegarla de nuevo y ya está: sería como una mochila frontal.

Sinceramente, no nos extraña que este dispositivo nunca viera la luz y se quedara en la fase de diseño.

El coche helicóptero

Imaginemos por un momento que conducimos por una autopista y vemos que se forma un atasco delante: en lugar de esperar a que el tráfico se aclare, bastaría con despegar y volar sobre los coches que nos bloquean el paso.

El sueño de todo conductor fue diseñado en 1959, pero, lamentablemente, el proyecto no llegó a despegar. Quizá el problema fuera la tecnología necesaria para materializar una idea así; al fin y al cabo, estamos ya en el siglo XXI y todavía no se ha creado nada parecido. O tal vez el problema fuera su costo: si tenemos en cuenta que la mayoría de la gente necesitaría ganar el pozo de la lotería para comprar un helicóptero normal, ¿cuánto costaría uno que además tuviera un juego de ruedas?

La idea sigue generando un gran interés a día de hoy. Bell y el gigante de la tecnología Uber se han puesto de margen hasta 2024 para crear su taxi aéreo Nexus, un coche avión híbrido capaz de evitar el tráfico de las ciudades. Auguramos un gran futuro para los amantes de los vehículos híbridos.

El sacapuntas aerodinámico

Raymond Loewy fue uno de los grandes diseñadores de la historia. Su legado forma parte del paisaje de los Estados Unidos del siglo XX, desde los icónicos logotipos de Shell y Exxon hasta el moderno diseño del Air Force One, el avión del presidente del país. Sin embargo, los genios también meten la pata alguna vez.

Una de sus señas de identidad fue optimizar el diseño de las cosas para hacerlas más aerodinámicas, como en el caso del avión presidencial, pero su intento de aplicarlo a un simple sacapuntas fue un rotundo fracaso.

Y eso que el diseño era interesante. A medio camino entre una pistola láser y una lágrima, incluía un alerón aerodinámico que pretendía hacer sentir al usuario que estaba haciendo algo emocionante, aunque solo fuera afilar un lápiz.

Aunque nunca llegó a fabricarse, la patente, de 1933, sigue existiendo, así que la persona que pague los derechos correspondientes todavía puede dar vida a uno de los sacapuntas más espectaculares de la historia.

El control remoto con forma de pistola

Para los auténticos aficionados al western, el control remoto con forma de pistola hubiera sido la combinación perfecta de funcionalidad (cambiar los canales) y estilo (con la posibilidad de emular a John Wayne).

Aunque hoy en día existe alguna que otra imitación barata, ninguna de ellas ofrece las prestaciones de la patente original, de 1993. Este dispositivo, que incluye los controles en la empuñadura, envía señales infrarrojas al televisor cuando el usuario aprieta el gatillo.

Puede que la tecnología fuera muy cara o que ya no quedaran muchos fans de John Wayne en el mercado; el caso es que el mando con forma de pistola nunca llegó a fabricarse. Así pues, los amantes del western se han visto obligados a imaginar que su control estándar es un revólver auténtico.

La cámara de los pensamientos

Otro genio propenso a tener ideas absurdas fue Nikola Tesla. El abuelo de sistemas modernos como la transferencia inalámbrica de datos y fuente de inspiración del famoso coche eléctrico de Elon Musk solía aventurarse por terrenos ignotos, hasta el punto de llegar a diseñar un dispositivo para capturar los pensamientos de las personas y proyectarlos en una pantalla.

Supuestamente, la cámara de los pensamientos, cuyo nombre parece sacado de la novela 1984 de George Orwell, debía funcionar leyendo la retina de las personas, donde Tesla creía que podían verse imágenes de los pensamientos que en ese momento tuviera la persona en cuestión. El dispositivo recogería estas imágenes y las proyectaría en una pantalla, lo que nos permitiría obtener fotografías en vivo.

Aunque ahora nos parece que algo así es imposible, Tesla estaba convencido de poder conseguirlo. A decir verdad, hay tanto que desconocemos en materia de neurociencia que no resulta descabellado pensar que un futuro podría existir algún tipo de dispositivo capaz de leer la mente.