Aprender a nadar fácil para tus niños de paso a paso

Publicado en 3/07/2019 por Alejo

Aprender a nadar es fundamental hoy en día. Lo es casi tanto como aprender a escribir o caminar. Y así como los métodos de enseñanza han ido evolucionando vertiginosamente hacia una filosofía más pedagógica, lo mismo sucede a la hora de ensenar a nuestros pequeños el arte de moverse por el agua.

Bebe aprendiendo a caminar

Ya no es como antes, cuando nuestros padres nos despertaban apenas salía el Sol y nos tiraban a la parte más profunda de la piscina. Aprender… lo que se dice aprender… por supuesto. En aquellos tiempos no se nos enseñaba mucho, simplemente se nos exponía y obligaba a sacar nuestro instinto de supervivencia.

Niño respirando bajo el agua

Pero en el Siglo XXI defender ese tipo de métodos resulta, además de políticamente incorrectos, potencialmente peligrosos para los niños. Por eso, lo recomendable es tomarnos nuestro tiempo para guiar a los pequeñines en su aprendizaje, aunque este sea lento y suave.

Clase de natacion

En este post te mostramos una selección de consejos para que consigas que puedan aprender a nadar niños pequeños.

Niña sumergida nadando

En la línea de lo ya comentado en párrafos anteriores, si que buenos que dejemos un poco de margen a los chicos para que ellos mismos descubran la mejor manera de desenvolverse en el agua. Es lo que se denomina el estilo libre, con lo cual le enseñamos lo básico a los peques para que puedan apañarse en el agua sin problema. Y a partir de ahí, ya ellos solos puedan ir ampliando su aprendizaje.

aprender a nadar desde pequeños

Ahora veamos algunos aspectos comunes que este aprendizaje, si bien enfocado al estilo libre, debería poseer. Estos consejos se basan en recopilatorios y entrevistas a Cathleen Pruden, ex-nadadora olímpica, experta en la enseñanza de natación y actualmente redactora en el Swimming World Magazine.

Cathleen Pruden

1. Aprender a nadar pataleando

Niños pataleando

Lo más elemental a la hora de moverse como “pez en el agua”, tal como reza el dicho popular. La ventaja que tiene sostener a los niños en el agua mientras le indicamos que patalee es que se trata de una insurrecciona muy sencilla. La razón de ello que la mecánica de estos movimientos es casi la misma que cuando caminan o corren, por lo que le tomarán el truco en un santiamén.

Aprender a nadar divirtiendose

Lo primero es precisamente sentarlos en la orilla de la piscina, ayudándoles a colocar los pies en el agua, con los deditos estirados cual bailarinas de ballet. La idea es invitarlos a chapotear y mover de delante hacia atrás y viceversa.

2. Aprender las posiciones

Niña aprendiendo a flotar

Al igual que sucede cuando aprenden a manejar las bicicletas, a lo niños hay que hacerles sentir como que lo están haciendo exactamente como hay que hacerlo, con la salvedad de que van de nuestra mano… hasta que les soltamos sin que se den cuenta y luego vean que son capaces de seguir ellos solos sin ayuda alguna.

Aprender a nadar en confianza

Este paso sencillamente consiste en sujetarles de los brazos mientras les indicamos que pataleen acostados sobre el agua. Siempre han a estar sujetos a nuestras manos, de modo que jamás se hundirán. Sobra decir que todos estos ejercicios es recomendable hacerlos en la parte yana de la piscina, precisamente la reservada para la seguridad de los niños. Ese es uno de los mejores lugares para aprender a nadar.

Padre enseña a nadar a su pequeña

3. Irlos soltando

Niños nadando

A medida que los peques van cogiendo soltura con las piernas al aprender a nadar, podemos irles animando a soltarse de nosotros aunque sea con un brazo. Les invitamos a que muevan en círculo, de arriba a abajo, el brazo libre, al tiempo que nos colocamos al lado del brazo que todavía sujetamos, en lugar de enfrente. Poco a poco vamos avanzando, dándole la sensación del movimiento propio del nado.

4. La cintura

aprender a nadar con tabla

Luego podemos pasar a sostenerles por la cintura, cosa que puedan mover tanto piernas como brazos con total libertad. Es recomendable siempre, como ya se ha dicho, darles la sensación de movimiento.

Aprender a nadar es muy facil

Este paso debe mantenerse hasta que veamos que los niños mantienen una coordinación adecuada entre las piernas y los brazos.

5. Ahí vas!

Niñas lanzandose a la piscina

Y es en este paso cuando se dan cuenta que siguen moviéndose, pero no a causa de nuestro impulso, sino del de sus extremidades en el nado. Como ya hemos dicho, aprender a nadar es lo mismo que a montar en bici.

Aprender a montar en bici

La gran ventaja de este método es que la sorpresa de verse de pronto capaces, sin el previo trauma de la ansiedad por no hundirse o ahogarse, acelera enormemente su aprendizaje. Esta premisa se sostiene en el lógico hecho de que el descubrimiento del nado se asocia con algo positivo e interesante, animando al pequeño a buscar la mejora por su cuenta. Esto supone, en síntesis, la garantía del perfeccionamiento autónomo.

Aprender a nadar con instructora

Importantísimo, sobra decir, es que velemos porque hagan recorridos en línea recta. Poco a poco deben irse acostumbrando a manejar el sentido de la orientación mientras se desplazan en posición horizontal dentro del elemento acuático.

6. Ven hacia mí

carrera de natacion infantil

Ya cuando nuestros niños pueden permanecer en el agua y moverse por si mismos, podemos pensar que nuestro trabajo de velar para que puedan aprender a nadar ha terminado. Lo cierto es que, al menos no necesariamente. Siempre podemos situarnos en determinados puntos de la piscina, llamándoles y animándoles para que vengan nadando hacia a nosotros.

7. Usa herramientas

Niña con su tabla de nado

Los niños son niños. Eso hay que tenerlo siempre presente, especialmente porque hace años nosotros también lo fuimos.

Y si algo tiene un niño es que cuánto más pequeño es, más ingenioso y creativo resulta. Especialmente para hacer trampas!

Hermanitos nadando y sumergidos

No es raro que al colocar a un niño en la piscina llana le sugiera inmediatamente la tentación de caminar mientras mueve los brazos. Al fin y al cabo, si puede ir de pie, por qué tomarse la molestia de nadar?

Para paliar esta tentación, siempre podemos utilizar pequeñas tablas de poliespan, con las cuales puedan ocupar sus brazos. Es así como se les hará menos tediosa la nueva tarea de impulsarse con brazos y pies.

8. La respiración

Aprender a nadar y respirar en el agua

Aprender a nadar no es solo una cuestión mecánica. Por ello debemos velar también porque nuestros pupilos sean capaces de meter la cabeza en el agua y aguantar la respiración. De hecho, contener el aire sigue incluso hoy día siendo uno de esos juegos muy sencillos pero comunes que los chavalines suelen practicar en sus ratos de aburrimiento.

Niñas sumergidas y nadando

Sin embargo, en el caso del nado, la cosa es un poco más complicada. Esto debido a que no se trata solo de contener la respiración, sino de hacerlo con el rostro dentro del agua, al mismo tiempo que se mantienen en movimiento.

Aprender a nadar en piscina llana

Lo recomendable para esta habilidad es volver a sostenerles por la cadera para mayor seguridad. A medida que mueven los brazos en círculos verticales, les instruimos que saquen la cabeza del agua por el lado del brazo que se encuentre arriba en ese momento. Cuando el brazo baja, deben meter la cabeza en el agua, sacándola de vuelta con el otro brazo. Asi, brevemente contienen la respiración, alternándola con las tomas de aire. Todo ello mientras siguen moviendo los brazos.

9. Ver en el agua

Un dia en la piscina

Si, el solo hecho de abrir los ojos a algunos ha sido lo que más nos ha costado. Incluso de adultos, la sensación del agua, o de “algo” que no es el fino e imperceptible aire, tocando directamente nuestras retinas suele ponernos algo confusos.

Niños jugando en la piscina

En principio, a modo de evitar o minimizar el shock inicial que esto puede suponer esto, podemos permitirles el lujo de usar gafas para ver dentro del agua. Así poco a poco se van animando viendo como es el mundo dentro del elemento líquido. De vez en cuando, podemos retarles a quitárselas durante algunos segundos e intentar mantener los ojos abiertos sin la protección del cristal.

10. Paciencia

Niña nadando en linea recta

Por supuesto, escrito en unas cuantas líneas de un post en Internet todo parece extremadamente sencillo. Recordemos que todo tipo de aprendizaje es una tarea que requiere dedicación, constancia, repetición y sobre todo tiempo. No podemos pretender que nuestros nuestro hijo, sobrino, o simplemente el hijo del vecino al que tenemos que enseñar a nadar, aprenda de un día para otro.

Consejos a tener en cuenta antes de meterse a la piscina

Aprender a nadar y flotar

El kit de nado

Niñas con tabla de nado

Algo importante que debemos dejar siempre claro y presente a nuestros pupilos es que tampoco es cuestión de tirarse al agua y lo que surja. Por ejemplo, en muchos países es obligatorio, por motivos de higiene, el uso de gorros para cubrir el pelo.

Niñas saliendo de la piscina

Así como los gorros, debemos velar por el cuidado de todo el equipo asociado a la actividad del nado. La tablas de poliespan ya antes mencionadas, las gafas de nado, el protector de piel, el paño para secarse, etc. Ninguna de esas cosas debe quedarse olvidadas en casa. Debemos ser muy diligentes a la hora de concienciar a los chicos sobre la importancia de esto.

Niños disfrutando en la piscina

Aparte de tenerlo todo siempre disponible y que no se olvide cuando lo necesitemos, la higiene y la puesta a punto son aspectos que evidentemente tenemos que tener en cuenta. Tanto dar un buen enjuague y pulido a las gafas de nado como cambiar de vez en cuando el gorro de piscina, son recomendaciones comunes.

No olvidar la respiración

Niño en la piscina

Otra recomendación importante al aprender a nadar es que ejerciten el tema de la respiración. Por una parte es aconsejable que aprendan a aguantar todo el tiempo posible conteniendo el aire.

 

Por otro lado, casi tan esencial es que, además de contener el aliento, sepan respirar de forma adecuada. Hacer una actividad física, como nadar, es algo que suele poner a prueba la resistencia del organismo, especialmente del sistema respiratorio y cardiovascular. Una respiración apresurada y agitada solo conseguirá acelerar el cansancio del nadador, afectando a su rendimiento.

Niño chapoteando en la piscina

Si queremos que el niño llegue nadando hasta el final de la piscina sin terminar jadeando, debemos indicarle que racione bien sus tiempos de respiro. Es decir, esos pequeños momentos que mencionamos en el octavo paso, de ensenar a nadar, cuando el niño saca la cabeza del agua para tomar aire, deben ser regulares. Los nadadores expertos suelen tomarse con calma el proceso de respiración.

Aprender a nadar desde niño

Deben tener la confianza de que no va a pasar nada si tardan uno o dos segundos más en coger aire. Y es que la relajación es primordial cuando se hace ejercicio y se pretende no extenuarse en el proceso.

Calentamientos previos

Calentamiento previo al nado

En otros artículos ya hemos hablado de la importancia de las actividades previas a meternos en el agua. Unos buenos ejercicios de estiramiento de los músculos son la mejor manera de evitar el riesgo de sufrir algún calambre mientras nadamos, evitando la posibilidad de ahogamiento o el simple susto.

Ejercicios previos al nado

Asimismo, comer siempre es bueno antes y después de cualquier actividad física. Sin embargo, sabiendo que el proceso de digestión suele consumir cierto número de recursos del organismo, no conviene forzarlo a nadar mientras tanto. Imagina que mientras esta nadando, al niño le entra algún tipo de punzada o alguna de esas reacciones típicas que pueden parecer el indicio de un calambre.

Niños en la playa

Evitar riesgos es fundamental. Por tanto, después de comer, esperar al menos una hora antes de meterse en la piscina. Este tiempo puede emplearse en revisar el equipo de la piscina y en los calentamientos sugeridos más arriba.

Ya verás que si pones en práctica todos estos consejos que aquí te damos, no tendrás la más mínima dificultad para ensenar a cualquier niño a aprender a nadar sin ningún problema.

Aprender nadando hace feliz a niño